Enamórate de la ciudad que brilla

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“Enamórate de la ciudad que brilla”

El yacimiento arqueológico de Madinat al-Zahra, la ciudad brillante, se ha convertido, en los últimos meses, en uno de los enclaves más visitados y mejor valorados de la oferta patrimonial de Córdoba. Entre sus muchos atractivos histórico-artísticos, destaca también el hecho de que la antigua ciudad califal es la única candidatura española a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO para el año 2018.

Las razones que avalan esta candidatura son muchas y muy variadas. La ciudad, mandada construir por el primer califa omeya de al-Andalus, Abd al-Rahman III, en la primera mitad del siglo X, fue abandonada a principios del siglo XI. Desde entonces, los terrenos que ocupó nunca volvieron a habitarse de forma sistemática. Por este motivo, constituye una muestra única, excepcional y apenas alterada de cómo era la planificación urbana de las ciudades islámicas en el siglo X. Este periodo representa, además, uno de los momentos más brillantes de la historia, el arte y la arquitectura andalusíes.

La construcción de Madinat al-Zahra, enteramente de nueva planta, conjugó conceptos urbanos novedosos, ricos y complejos, que suponían un reflejo directo y elocuente de la nueva dignidad califal recién creada en al-Andalus. La imagen arquitectónica e intelectual que Madinat al-Zahra proyectaba al mundo, las relaciones diplomáticas que se desplegaron desde su alcázar, y las actividades culturales que en ella se suscitaron, constituyeron piezas fundamentales no solamente en el engranaje propagandístico de la dinastía Omeya as, sino también en el desarrollo político y científico del panorama internacional en época medieval. Por estas razones, el peso histórico, arqueológico y artístico de la ciudad palatina trasciende el ámbito local, dotándola de una naturaleza universal y de un valor único que justifican sobradamente su aspiración a Patr Humanidad.

Junto con todo lo anterior, hay que subrayar el estado de conservación en el que se encuentra el yacimiento, así como su relación con el entorno natural que lo circunda. En la actualidad, tan solo se ha excavado apenas un 11%, permaneciendo el resto inalterado y constituyendo, por tanto, una reserva arqueológica inigualable para el futuro. Madinat al-Zahra guardó también una estrecha relación con su paisaje inmediato, y del que se nutrió en lo referente a materias primas, agua, y elementos vegetales. Esa relación, perceptible en la red de caminos que articulaban la conexión entre la ciudad y su territorio, en las explotaciones agropecuarias que funcionaron en los alrededores, y en las almunias monumentales citadas por las fuentes escritas –algunas ya documentadas desde un punto de vista arqueológico-, nos permite conocer hoy cómo era el paisaje, y su org el pasado.

El carácter único y, al mismo tiempo, global e integrador de Madinat al-Zahra, sus atractivos arquitectónicos, arqueológicos e históricos, y su conexión con la Sierra Morena cordobesa, la convierten en un enclave de obligada visita, imprescindible para conocer mejor nuestros orígenes, nuestra identidad y, en definitiva, nuestra Historia.

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