De leyenda: La Torre de la Malmuerta

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De leyenda: La Torre de la Malmuerta

Cerca de la Plaza de Colón de Córdoba; hay un lugar un tanto particular en el que la belleza de antaño se mezcla con la sapidez de lo nuevo. Entre las antiguas puertas del Colodro y del Rincón. Es allí donde se sitúa la Torre de la Malmuerta. Todo un fortín que, pese a estar jubilado y no ser el punto defensivo de la ciudad que era, sigue destacando por ser el único resquicio del barrio del Matadero Viejo.

UN ORIGEN DEFENSIVO

La torre albarrana unida a una muralla por medio de un arco de medio punto, fue edificada entre los años 1404 y 1408. Periodo que el momento en el que se pusieron los primeros cimientos; hasta que finalizaron la torre. Una datación que se conoce gracias a la lápida de piedra que aún queda empotrada entre sus muros, en la que aún pervive un texto testimonial, una reseña de Enrique III, primer rey de Castilla, responsable de tal monumento:

«e tuvo a Córdoua en mucha justiçia e fizo muchas labores en los muros de la dicha çiudad; e fizo vna torre que dizen de Malmuerta, muy grande, de cal e de canto, que es a vn canton de la çibdad, e fizo vna torre de Guadacabrillas, camino de Seuilla, por la guarda del camino »

Prisión de nobles en tiempo de los Reyes Católicos, observatorio astronómico en el siglo XVIII, depósito de pólvora, cámara de fumigación donde tratar ropas infectadas por las epidemias, sede de los boy-scouts en el siglo XX… A pesar de su origen castrense como defensa, muchos han sido los usos que se le han ido dando a la Torre de la Malmuerta.

Ya en 1951 el alcalde Alfonso Cruz Conde adaptó el salón interior para la "exaltación de los cordobeses que tomaron parte en la epopeya colombina", según rezaba un folleto de la época. Pero este no fue más que otro destino que tampoco cuajó.

En la actualidad, una modesta cruz de hierro sobre mármol blanco avisa de un recuerdo de todas las remodelaciones sufridas. Una cruz que ocupa el lugar donde, hasta los años setenta, se extendía la plaza del Moreno.

Es por eso que hoy el entorno de la torre representa una mezcla, una fusión, un reducto de la Baja Edad Media y, a la par, una renovación arquitectónica contemporánea.

¿TESOROS O TRAGEDIAS?

Torre de la Malmuerta, de la Encantada, del Milagro o Torre de los comendadores. Diferentes nombres para referirnos al mismo edificio legendario. Y es que si son muchas las remodelaciones sufridas; más son las historias que caben sobre el mítico monumento cordobés. Es por eso que, si visitas Córdoba, es uno de los lugares que merecen una parada. Aunque no hace falta insistir mucho, ya que casi nadie vacila en adentrarse en los alrededores de la torre con el fin de descubrir el secreto que se esconde tras sus muros.

Nada se sabe con seguridad, todo son suposiciones. Lo que queda claro es que su nombre influyó en la imaginación de los cordobeses, creándose un gran abanico de leyendas en torno a la Torre de la Malmuerta. Las hay de todos los tipos y para todos los gustos, como la protagonizada por un moro nigromante, que supuestamente la construyó dejando escondido un gran tesoro. Esta historia se basa en la inscripción que hay incrustada en el arco, junto al escudo del monarca, que dice:

«En el nombre de Dios. Porque los buenos fechos no se olviden, esta noche mandó facer el muy poderoso Rey D. Enrique e comenzó el cimiento el Doctor Pedro Sánchez corregidor de esta ciudad. E comenzose a sentar en el año de nuestro Señor Jesucristo MCCCCIV siendo Obispo D. Fernando Deza… e acabose en el año de MCCCCVIII ».

La leyenda cuenta que si un jinete, mientras pasa bajo el arco al galope, es capaz de leer toda la inscripción, en ese preciso instante la torre se derrumbaría y de sus cimientos saldría un tesoro, propiedad del afortunado lector.

Aunque quizás la leyenda más conocida mezcla fantasía con tragedia. La tradición popular habla de que la torre no fue construida por necesidad; sino que más bien, fue una condena. Según este mítico relato, un noble caballero ascendiente de los Villaseca, movido por celos, dio muerte a su bella esposa. Por ello, en compensación por las muertes arrebatadas, fue condenado a levantar la Torre de la Malmuerta.

Se podría admitir que, quizás, un nombre tan sugerente pudiera tener en su origen un hecho singular detrás que lo dote de sentido pero, ¿cuál? Dicen que sólo hace falta ponerse en contacto con el entorno para revivir un hecho. Por este motivo, desde OWAY Tours te proponemos nuestra visita a los barrios de leyenda de Córdoba. Una experiencia con la que conocer lugares de la ciudad llenos de misterio.

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