La Abadía de Sacromonte

La Abadía de Sacromonte es uno de los lugares más interesantes y uno de los monumentos que posee una de las herencias históricas más importantes de toda la ciudad de Granada. Por lo tanto, es un enclave de obligada visita para todos los turistas que vayan a la ciudad, a pesar de ser uno de los más desconocidos. Por ello, hoy os traemos la historia, la estructura, las partes y todas las curiosidades que rodean a este magnífico monumento de la ciudad granadina para suscitar vuestra curiosidad y animaros a visitarlo. 

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Historia de La Abadía de Sacromonte

Situado en el monte Valparaíso, una vez finalizado el barrio del Sacromonte, podemos ubicar este imponente y maravilloso monumento, un gran complejo religioso que fue construido sobre los restos hallados del mártir San Cecilio, una figura de vital importancia en la historia granadina. 

Fue en el año 1595 cuando unas excavaciones en unos antiguos hornos romanos que se situaban en el monte Valparaíso sacaron a la luz los restos de San Cecilio, el mártir y patrón de la ciudad de Granada, discípulo del Apóstol Santiago. A partir de este episodio se produjo una fuerte oleada de peregrinaje a este lugar, acudiendo miles de ciudadanos granadinos con la intención de venerar al primer obispo de época romana. 

Tras este suceso y debido a la masiva movilización que surgió, se decidió construir una abadía sobre los restos de este santo, tanto para poder conservarlo en las condiciones óptimas como para poder recibir al gran número de visitantes que acudían a este importante enclave de la ciudad. En este mismo lugar se descubrieron, al mismo tiempo, unas placas de plomo con inscripciones en árabe que datan del siglo XVI y se conocen como Los Libros Plúmbeos

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La importancia del hallazgo de Los Libros Plúmbeos reside en la singularidad de estas placas, ya que no existen numerosas inscripciones de este tipo. Estos libros representan un intento por parte de los moriscos de salvar sus vidas durante las persecuciones cristianas, de forma que se inventaron una revelación divina que daba el visto bueno a la unión religiosa entre el cristianismo y el Islam. Finalmente, el Vaticano terminaría por desmentir el contenido de esta obra, aunque su importancia histórica es innegable. 

Partes de La Abadía de Sacromonte

Las Santas Cuevas

Entre los años 1595 y 1597, momento en el que se realizan las primeras excavaciones que sacarían a la luz los restos del santo, aparece el conjunto de Las Santas Cuevas, delimitadas por un muro de ladrillo con almenas curvadas y decoradas con estrellas, círculos, flores, el escudo del fundador y el año de su construcción: 1598. En Las Santas Cuevas podemos encontrar un altar con dos imágenes realizadas en cera a sus lados, provenientes de Roma y colocadas en el año 1843. Descendiendo por las escaleras que se sitúan bajo el altar se pasa a las diversas capillas que conforman Las Santas Cuevas: la capilla de la Dolorosa, la capilla de Santiago (donde, según la tradición, se celebró la primera misa en España de la mano del Apóstol Santiago), decorada con un retablo de finales del siglo XVII, la capilla de Piedra, llamada así por la existencia de una enorme roca en el centro de la misma, y una última capillita donde se situaba el horno donde se sufría el martirio, protegida por una reja y, tras esta, un busto de San Cecilio y la Cruz que portaba San Juan de Dios cuando pedía limosna en Granada adornan este último habitáculo. Junto a estas cuevas podemos ubicar el cementerio de los canónigos. 

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La Abadía

La abadía, construida a comienzos del siglo XVII, tuvo una gran importancia como complejo cultural y religioso. Sin embargo, sufrió una sucesiva decadencia que impidió su correcta conservación y arrastró la pérdida del Sacromonte, cuyo último testimonio que queda en pie es la cruz que erigieron los franciscanos. La obra fue encargada por el arzobispo de Granada, Pedro Vaca de Castro y Quiñones, al arquitecto y jesuita Pedro Sánchez. Tomó como referencia el monasterio de El Escorial y, tras la muerte del obispo, se recortó la financiación, por lo que no pudo ser terminada tal y como apuntan los planos del edificio que se conservan en la biblioteca. 

Dentro de sus elementos, el claustro es el más destacado de todo el conjunto. Con galerías a los cuatro lados soportadas por columnas toscanas sobre las que descansan arcos de medio punto, en los espacios entre estos se sitúan tondos decorativos con escudos de Castro y estrellas de Salomón. Sobre el piso superior se abren vanos rectangulares entre pilastras. El cuerpo inferior está realizado en cantería, mientras que el superior es de ladrillo, ofreciendo un juego de colores de lo más vistosos. En el centro del claustro se ubica una gran fuente.

La iglesia de la abadía está consagrada a la Virgen de la Asunción, inicialmente iba a ser de planta de nave única, pero a partir del siglo XVIII fue ampliada y se proyectó una planta de cruz latina con tres naves, una capilla mayor, un crucero y un coro. La nave central está cubierta por bóvedas de cañón, mientras que en las laterales encontramos bóvedas de aristas. En el coro, un elemento muy llamativo, encontramos una gran riqueza decorativa, y fue realizado por Francisco Díaz del Rivero entre los años 1615 y 1617. El retablo de la capilla mayor ha sido atribuido al artista Blas Moreno, y entre sus numerosas manifestaciones escultóricas destaca el Cristo del Consuelo o de los Gitanos, realizado por José Risueño a finales del siglo XVII. 

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El Museo

En la actualidad, La Abadía del Sacromonte alberga un museo en su interior, que fue inaugurado en febrero de 2010, se ubica en un lateral del patio, estructurado en cuatro salas monográficas, y posee una exposición permanente con obras de gran calidad e importancia artística, como es el caso del manuscrito original del Tratado de Medicina de Averroes, el códice realizado por San Juan de la Cruz, un ejemplar de Las Crónicas de Núremberg de Hartmann Schedel, un mapamundi realizado por Ptolomeo, numerosos manuscritos de diversas disciplinas, como la Religión, el Derecho, la Gramática o la Historia, escritos en árabe. También se exponen diversas pinturas de autores granadinos de entre los siglos XVI y XVII, y el único cuadro de Goya que se conserva en la ciudad de Granada. Además, el museo de la Abadía también posee el importante y famoso Cristo de los Gitanos. 

También alberga diferentes objetos de culto, tapices y una colección de vestimentas históricas. También se encuentran aquí conservados los ya mencionados Libros Plúmbeos, además de distintas planchas destinadas a la estampación de grabados, como es el caso de la Plataforma de Granada de Ambrosio Vico. Podemos encontrar, a su vez, distintas obras escultóricas de gran belleza e importancia, como El Calvario tallado en marfil atribuido a la escuela de Alonso Cano, una Inmaculada de Pedro de Mena, El Buen Pastor de José Risueño o La Virgen con el Niño de Duque Cornejo. 

Horarios para visitar La Abadía de Sacromonte

Los horarios para visitar La Abadía de Sacromonte cambian en temporada de verano e invierno. De octubre a abril, la entrada se permite de 10:00 a 13:00h y de 16:00 a 18:00h de lunes a sábado. Sin embargo, los domingos se abre de 11:00 a 13:00h, una hora más tarde, mientras que el horario de tarde se mantiene igual: de 16:00 a 18:00h. 

De mayo a septiembre el horario es de 10:00 a 13:00h y de 17.00 a 19:30h de lunes a sábados. El horario se mantiene igual los domingos a excepción de las mañanas, que se abre una hora más tarde: de 11:00 a 13:00h, y de 17:00 a 19:30h en horario de tarde. 

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Precios para visitar La Abadía de Sacromonte

Para visitar La Abadía de Sacromonte los precios oscilan desde los 5 a los 2 euros, incluyendo entradas gratuitas para aquellos niños menores de 10 años que acompañen a los adultos. La visita guiada tiene un coste de 5 euros, mientras que para las personas con movilidad reducida el precio desciende a 2 euros. 

Cómo llegar a La Abadía de Sacromonte

La Abadía del Sacromonte se encuentra un poco alejada del centro histórico de Granada por lo que, aunque el paseo hasta allí goza de gran belleza, recomendamos utilizar el transporte público, ya que se encuentra al final del barrio de Sacromonte. Algunas de las opciones para llegar hasta la Abadía son las siguientes: en autobús se puede coger la línea C34 desde Plaza Nueva, la franja temporal entre un autobús y otro es de unos veinte minutos aproximadamente. Por otra parte, podemos ir en taxi si así lo preferimos. Lo ideal es cogerlo desde la Alhambra, desde donde el trayecto puede costarnos el módico precio de 5 euros. Si lo que queremos, por otro lado, es utilizar nuestro coche particular para transportarnos hasta la Abadía, podremos acceder por el Camino Viejo del Fargue, saliendo por el desvío a la izquierda hacia Carretera de la Abadía. 

Como ya comentábamos, el paseo hasta allí posee una gran belleza, por lo que recomendamos que, una vez visitada la Abadía, se realice el camino desde la misma hasta el centro de Granada, que se realiza bajando y no cansará tanto a los visitantes como si se hiciese a la inversa. El paseo dura unos treinta minutos aproximadamente, y pasaremos por el Sacromonte, el Albaicín y la Carrera del Darro, tres puntos imprescindibles para visitar si estamos en la ciudad de Granada.

Curiosidades sobre La Abadía de Sacromonte

Con el descubrimiento de los restos del mártir en el año 1595, numerosos trabajadores pertenecientes a distintos gremios de artesanos elevaron unas 1.200 cruces en la zona como señal de devoción hacia las reliquias encontradas. Sin embargo, en la actualidad tan solo se conservan cinco de esas cruces. Algunas de ellas fueron donadas a los franciscanos en el año 1633, ya que fueron los encargados de realizar el camino o vía crucis que unió la ciudad con el Sacromonte, y éste terminaba en una pequeña capilla que se dedicó al Santo Sepulcro, convirtiendo el lugar en un centro de peregrinación de gran importancia.

Otro dato interesante es descubrir el origen del nombre de Sacromonte, ya que en época musulmana este monte se denominaba Valparaíso. Este cambio se sucede tras el descubrimiento de los Libros Plúmbeos, lo que formó un gran revuelo y el Papa Inocencio XI terminó por desmentir su autenticidad. La tradición mantiene que, en las catacumbas que hoy forman parte de la Abadía del Sacromonte, se abrasaron con cal viva aproximadamente once personas, que pasaron a ser santos mártires. 

En la actualidad la abadía está abierta para la visita de los turistas, y se exhibe como museo, ya que en ella se conservan numerosos libros y documentos de un inmenso valor histórico, contando con más de treinta mil volúmenes. 

El emblema de La Abadía del Sacromonte es la estrella de David, un símbolo que puebla todos los elementos que conforman este monumento. Esto crea grandes dudas en el visitante, ya que el lugar es cristiano. Esta simbología que relaciona la abadía con la religión judaica se debe a que, primigeniamente, el sello de Salomón hacía alusión a la sabiduría. Por ese motivo, este icono aparece como un elemento que se repite continuamente, ya sea tallado en piedra, bordado en tela o forjado en hierro.