¿Qué hacer en Málaga?

Variedad fascinante de actividades y ocio en la ciudad malagueña. Desde hacer una ruta por los museos hasta pasear tranquilamente por el Muelle Uno para degustar pescaíto frito. También este mágico lugar os ofrece grandes vistas desde sitios privilegiados y muy elevados como la azotea del AC Hotel Málaga Palacio y las cubiertas de la Catedral. Además, sus encantos se extienden a toda la provincia con una gran cantidad de pueblos con encanto, blancos, impolutos, enclavados en valles, coquetos y singulares, donde se puede comprar artesanía típica de la región.

Málaga es una ciudad museística: tiene una gran densidad de cultura por metro cuadrado. Y eso es una maravilla para cualquier turista con inquietudes. Hay 4 de grandes y hasta 36 en el cómputo global. Es uno de los mejores pasatiempos que ofrece la ciudad. Así como sus paseos por el antiguo barrio marinero de Pedregalejo, visitar sus monumentos, comer en sus terrazas, bañarse en sus playas y recorrer en definitiva una coqueta ciudad en la que todos los puntos de interés turístico están concentrados en el centro histórico.


Málaga, ciudad de los museos

¿Cómo os quedáis si os decimos que Málaga cuenta con una oferta de 36 museos? En su mayoría están ubicados en el casco histórico. Se trata sin duda de una de las ciudades con más cultura por metro cuadrado. Los principales son: el Picasso, Pompidou, Ruso y Thyssen. El Picasso situado en el Palacio de Buenavista, cuenta con 232 obras, 11 salas que te permitirán descubrir uno de los mejores pintores del arte contemporáneo. El Pompidou es el primero que existe fuera de Francia, se ubica en el conocido como “Cubo de Málaga” y encontraréis obras de artistas como Bacon, Frida Khalo o Kandinsky. El Museo Ruso radica en la antigua fábrica de tabacos de la ciudad y representa la unión artística entre el arte ruso y el andaluz mediante obras de 5 siglos. Y, por último, el glamur del Thyssen, con joyas de valor incalculable de artistas como Joaquín Sorolla o Ricard Canals.

Dar un paseo por el Muelle Uno

Una elegante, dinámica y comercial entrada al mar en forma de muelle con unas grandes vistas dentro del Puerto de Málaga, considerado como uno de los más antiguos, con alrededor de 3.000 años de antigüedad. De hecho, es la segunda terminal con más cruceros de España. En este Muelle Uno, que entra al mar rodeado de palmeras que desfilan a lado y lado, aparte de ofrecer unas estupendas panorámicas a la playa, emerge un centro comercial con numerosos bares y restaurantes, así como tiendas y boutiques para pasar el día mirando, comprando, comiendo y divisando el mar como principal elemento de atracción e imán. Abierto en 2011, se ha convertido en una de las partes más vivas e idiosincráticas de la ciudad. No solo por su oferta comercial sino porque también alberga eventos, conciertos y mercadillos de artesanía.

Las cubiertas de La Catedral y sus vistas al atardecer

Existe la posibilidad de subir a lo alto de este monumento, accediendo a sus bóvedas, para contemplar las vistas de la ciudad. La visita dura una media hora, tiempo suficiente para divisar, admirar la panorámica y echar fotos para el recuerdo. Lo mejor es el atardecer, cuando el sol cae, y se puede ver cómo la ciudad se funde de tonos anaranjados. De noche tampoco está nada mal, con todo iluminado. Se trata de un recorrido independiente al de La Catedral, con distintos precios y acceso.

Mercado de Atarazanas, colorido, producto y buen ambiente

Frenético lugar plagado de dinamismo y de paradas interesantes en las que encontrar muy buenos productos locales e incluso degustar tapas. Es una zona que empieza a adquirir mucho trasiego y notoriedad en lo que respecta a degustación gastronómica. El Mercado Central de Málaga es también un punto de interés turístico en sí mismo, más allá de los productos que ofrece. Se trata de un edificio de arquitectura metálica con unas grandes y coloridas cristaleras en el interior que sin duda representan uno de los grandes atractivos. Construido en 1879, cuenta con una imponente puerta principal de estilo árabe y de mármol. El mercado está abierto de lunes a sábado hasta las 14:00 del mediodía, en el centro de Málaga.

Pescaíto frito en el Pedregalejo

Antiguo barrio marinero de la parte este de la ciudad. Una zona perfecta en la que deambular y perderse aunque siempre con un rumbo y un objetivo bien claro: acabar degustando unos deliciosos espetos de sardinas a orillas de la playa de Pedregalejo. Interesante conocer la tradición marinera de sus calles y la arquitectura propia de un modesto y sencillo barrio de pescadores. Sus largos paseos, plagados de chiringuitos con los mejores platos de pescaíto frito, son de visita obligada cuando pisemos Málaga.

Una copa con vistas al Puerto

El AC Hotel Málaga Palacio ofrece, des de su increíble azotea, la posibilidad de tomarte una copa en el atardecer con vistas a la Catedral y el puerto. O incluso de noche con todo iluminado. La altura de la azotea de este hotel permite fantásticas panorámicas para relajarte y dejarte embriagar por el buen ambiente. Uno de los sitios de moda de Málaga. A la entrada del hotel, se sacan las entradas con derecho a consumición y luego se asciende hasta lo alto para pasar un muy buen rato de relax.

Una provincia para recorrerla

La provincia malagueña está llena de pueblecitos con mucho encanto y una gran cantidad de singularidades. Para empezar, es interesante trazar el recorrido de casi 8 kilómetros de Caminito del Rey, un desfiladero rehabilitado en el que se camina por pasarelas a 100 metros de altura. Nerja, otro pueblo, también ofrece atractivos en forma de cuevas. Una de las grandes maravillas de la península, un rocoso lugar en el que se encontraron pinturas rupestres de más de 40.000 años de antigüedad. Declaradas Bien de interés cultural, estamos ante un gran tesoro de la arqueología. Pero Nerja es también un bello municipio, donde se grabó la famosa serie Verano Azul, con un gran encanto costero, ideal para pasar el día. A la lista de tesoros, añadimos Frigiliana, un precioso pueblo de casas blancas adornadas con macetas y geranios, de pavimento adoquinado y evidente huella pretérita musulmana. Un lugar pequeño, coqueto y especial. Y por último, recomendamos Ronda, no solo por su imponente desfiladero sino también por sus dos almas: la árabe y la más moderna.

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