La Mezquita de Córdoba

Durante doscientos cinco años, desde el 785 al 990, la mezquita de Córdoba fue extendiendo poco a poco su bosque de columnas, como reflejo de una de las más importantes etapas artísticas del paso de los omeyas por España. Su historia es fruto del paso del tiempo, donde las diferentes culturas han ido dejando su impronta personal caprichosamente.  

El discurso de los constructores de la mezquita era muy claro, impedir que el espacio se completase de elementos que fuesen impedimento para las definidas focales y diagonales construidas en virtud de sus oraciones. Por este motivo, los artistas de Al-Hakam, conscientes de ello, construyeron pesadas superestructuras sobre columnas, todas iguales. Lección que no supieron comprender los constructores cristianos cuando tomaron la ciudad y el monumento. Lo llenaron todo de pilares, estribos, muros y altares, llegando a la construcción final de su catedral en el siglo XVI. Obra estimable, que ha roto el valor incalculable de la idea fundacional de la mezquita. 

Sin duda, la construcción de la catedral, respetando los muros de la mezquita, ha permitido que hoy día sigamos teniendo en pie uno de los hitos fundamentales de la huella omeya en Córdoba, la que fue la ciudad más importante de Europa Occidental. 

Historia de la Mezquita de Córdoba 

La expansión musulmana hacia occidente en los años cuarenta del siglo VII, los hizo llegar a Túnez. Es a principios del siglo VIII cuando deciden cruzar el Estrecho de Gibraltar, concretamente en el 711. Las tropas omeyas dirigidas por Tariq ibn Ziyad cruzan Gibraltar y derrotan a los visigodos en la conocida Batalla del Guadalete. Los musulmanes se hacen con el control de la Península, creando un nuevo ámbito conocido como al-Andalus. 

 
 
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En el año 756, Abd al-Rahman I funda el Emirato independiente de Córdoba sin oposición. Erige el control de este territorio auto proclamándose emir. La ciudad contaba con todas las necesidades de un estado, a orillas del río Guadalquivir, en el corazón de una cuenca muy fértil, y de un río navegable.

Historia de la Mezquita de Cordoba

Abriendo el periodo fecundo que mas tarde ampliarían sus sucesores, se encuentra la construcción de la Gran Mezquita en el 784. Esta es la primera gran obra que levantan los musulmanes en la península, aunque previamente habían financiado la reconstrucción del puente romano que daba acceso a la ciudad.

Según la tradición, el lugar donde se levantó la mezquita contaba con una basílica cristiana, y los emires cordobeses llegaron a un acuerdo con los cristianos para compartir ese espacio de forma que bajo un sistema de horas, el espacio se respetaría para cada culto. De esta forma se mantuvo hasta la adquisición del espacio y la construcción de su fundación con Abd al-Rahman. El paso del tiempo iba a ir continuada de numerosas modificaciones, concretamente hasta el último califa omeya, Hissan II. Puede decirse por tanto que es fruto de todo un proyecto dinástico, lo que infunde un carácter único. 

Partes de la Mezquita de Córdoba 

El inmueble fundacional era relativamente más pequeño al que hoy vemos, pero ya tenia los rasgos esenciales del oratorio. Abd al-Rahman I concentró su atención en la sala de oración. Su hijo, Hissan I concluye los trabajos de su padre, concentrándose en el patio y la construcción el alminar. La mezquita se orientó hacia el sur, un lugar estratégico, muy cerca del puente romano. 

Abd al-Rahman II decide extender el oratorio, proyectándolo más al sur. Para ello derriba el muro de la qibla, y añade 8 tramos más, alcanzando un total de 20. El periodo de esplendor llega en los años centrales del siglo X con Abd al-Rahman III. Agranda el patio que había quedado descompensado con la ampliación de tramos de su predecesor, y decide plantar olivos, cipreses, laureles, convirtiéndolo en un lugar paradisiaco donde no falta el agua. Reconstruye también el alminar, lo sitúa junto a la puerta, y lo manda a construir abandonando la tipología de alminar original de oriente, la heliocoidal, decidiendo que esta tendría sus trazas prismáticas, siendo a partir de entonces el modelo para todas las mezquitas de Al-Andalus. 

Partes de la Mezquita de Cordoba

Una nueva ampliación de la sala de oración llega con Al-Hakan II, añadiendo 12 crujías más y llevando el muro de la qibla más al sur. Este es un momento importante porque define algunos de los espacios más sorprendentes e importantes de la mezquita, la ejecución del lucernario, la maqqsura, y el mihrab. 

Almanzor va a cometer la cuarta gran fase de transformación, amplia la planta del edificio hacia el oeste debido a que el sur no le quedaba más espacio. Incluye 8 nuevas naves, y le obliga a ampliar nuevamente el patio. El edificio ganó en capacidad aunque su acceso, el alminar, y el mihrab queden desviados del centro. 

Es en el siglo XV cuando el obispo de Córdoba, Don Alonso Manrique, realiza la última transformación del espacio. Ordena empotrar un crucero catedralicio en las ampliaciones de Al Hakan II, con la aprobación del rey Carlos I de España. 

Torre del Campanario

El alminar es una de las construcciones más importantes de la cultura islámica. Es la forma de llamar a la oración a los fieles de Alá, por lo que su estudio es clave en este contexto. Es Abd al-Rahman III quien levanta la que hoy conocemos como torre campanario de la mezquita catedral, y es que habiendo una previa de la que conservamos sus cimientos, decide levantar una nueva junto a la puerta de entrada y de unas formas completamente novedosas para lo que se venia haciendo. 

Torre del campanario mezquita de cordoba

En el año 1593, el cabildo ya dueño de la mezquita, decide remodelar la torre tras una gran tempestad años antes. El estado en el que se encontraba era lamentable, con un chapitel ochavado destruido. El proyecto elegido fue el presentado por Hernán Ruiz III. Decidió envolver la torre con un grueso muro hasta el cuerpo de campanas de formas serlianas en todas sus caras. Pero, 30 años más tardes, el estado de la torre volvió a afrontar desperfectos que fueron enfrentados a Gaspar de la Peña. Con él se cimentaron y reforzaron los costados Sur y Oeste de la torre, y se cerraron las puertas originales del alminar. Años mas tardes, añadió una nueva linterna al cuerpo de campanas, sobre la que se colocó un San Rafael, realizado por los escultores Pedro de la Paz y Bernabé Gómez del Río. 

En el 1727, una tormenta destrozó el pedestal del San Rafael, y pocos años después, tras el terremoto de Lisboa de 1755, desplomó numerosas partes del edificio, sobre todo los elementos decorativos. El encargado entonces de restaurar la torre fue el francés Baltasar Dreveton. 

Patio de los Naranjos

La utilización del patio en época musulmana no es la misma que la que podemos tener hoy, y es que se utilizaba para impartir enseñanzas, celebrar juicios, y como punto de unión entre lo mundano y el lugar sagrado. Esa importancia del patio es lo que ha hecho que las mezquitas se encuentren siempre unidas a un patio o sahn, donde además se llena de vegetación y agua, donde según el Coram es el traslado del paraíso en la tierra. Con la llegada cristiana, el patio se desacraliza y pasará a presentar características de una plaza anexa a la catedral, utilizándose como jardín, lugar de esparcimiento o incluso como cementerio. 

Patio de los naranjos

Son muchas las fuentes escritas que nos han llegado que nos constata la presencia de naranjos en el patio al menos desde 1512. El numero de arboles ha ido variando a lo largo de los años, aunque lo cierto es que su configuración actual es muy similar a la del barroco. 

Bosque de Columnas

El bosque de columna es como popularmente se ha conocido a su entramado complejo de columnas que presenta en el interior del monumento. Estas son claras deudas de las tradiciones arquitectónicas de Roma y Bizancio. La mezquita cuenta con unas 1300 columnas de mármol, jaspe y granito con bases y capiteles tallados que reflejan y reinterpretan un vocabulario clásico, sobre las que se apoyan un total de trescientos sesenta y cinco arcos de herradura bicolores. Aunque algunas fueron elaboradas específicamente para el santuario, muchas otras eran expoliadas, tomadas de ruinas romanas y visigodas en Córdoba y áreas aledañas.  El número de columnas siempre ha suscitado interés por mucho de los visitantes, y es que se ha llegado a decir que hay mas de 1000 columnas, e incluso 365 como los días del año. 

Catedral de Córdoba

Tras la Reconquista, había sido muchos los intentos de construir una catedral en la ciudad. Pero la imperante mezquita que ocupaba un gran espacio. Fue fruto de disputa entre el cabildo catedral, dueño de la mezquita, y la ciudad, que se negaban a tirar o transformar lo que durante años se había respetado como único. Pero los inicios del siglo XVI marcaron un antes y un después, con la llegada del obispo Manrique en 1519. En 1521 había resuelto el vaciar el centro de la mezquita cordobesa para introducir un alto coro catedralicio. Tras varias consultas, confió la obra a Hernán Ruiz la ejecución del proyecto. En 1923 comenzó el derribo, y aunque suya fuese la idea de edificarla, quizás el diseño de la catedral no le deba nada en particular, ya que se atuvo a lo que encontró en Córdoba. 

catedral de la mezquita de cordoba

En la construcción se utilizaron piezas del expolio, se aprovechó lo derribado de la antigua mezquita, y lo curioso es que el arquitecto había previsto el aprovechamiento de estas. El muro del coro que asuman al trascoro y al crucero se labraron con pilares de gran riqueza de basas macladas y fustes, sin salirse de las paralelas. También se enriquecieron los muros, de manera que de esta forma se pretende disculpar la intervención. Hernán Ruiz preparó diseños que se ajustasen a la dimensión de los sillares reiteradamente. 

En el siglo XX, la visión heredada del monumento como documento histórico, determinó la intención de recuperar lo original. En el último cuarto del siglo se produjo un importante cambio, que prioriza la intención de preservar la autenticidad y analizar toda la evolución del edificio, lo que nos hace ver que hoy día la catedral se ha aceptado como transformación histórica aunque siempre ha estado inmersa en polémica. 

Mihrab de la Mezquita

El mihrab es un habitáculo o nicho, ricamente ornamentado y situado detrás del muro de la quibla. Este señala al orante musulmán la dirección de la ciudad santa de La Meca, aunque en el caso de la mezquita cordobesa, – y por extensión en todas las mezquitas de al-Andalus-, el mihrab está orientado hacia el sur, por la rebeldía que entonces los omeyas profesaban frente a los abasíes. Este es el lugar mas sagrado de la mezquita. En Córdoba, el mihrab no es una simple hornacina, sino que se plantea como un espacio de proyección mandado a construir por Al-Hakan II. Es una pequeña estancia de planta heptagonal que se cubre por una bóveda octogonal de yeso en forma de venera, al que todos los usuarios dirigen su mirada al acceder a la mezquita. Su portada presenta un arco de herradura peraltado donde presenta una riquísima decoración de mosaicos con formas vegetales y geométricas que combinan con inscripciones que recogen versículos del Corán. Este recinto supera los tres metros de profundidad y de anchura, único por su tipología arquitectónica de los primeros siglos del arte islámico. Este sirvió de inspiración a casi todos los accesos de los mihrabs de las mezquitas occidentales posteriores. 

Mihrab Mezquita de Cordoba

Capilla de Villaviciosa

Con el paso a las manos cristianas del espacio, el altar mayor cristiano se iba a disponer bajo el lucernario que Al-Hakan II había levantado. Desarrolladas las primeras obras en la mezquita, en su intento de convertirla en catedral, se adapta la nueva liturgia con la construcción de una gran nave gótica en 1489. La primitiva capilla mayor de la catedral va a ser la Capilla de Villaviciosa, un espacio de planta basilical cuyo alzado se estructura a través de pilares y arcos fajones apuntados, cubierta por una armadura de madera de dos aguas, que posteriormente se iba a ocultar con bóvedas, un rosetón y 8 ventanas ojivales. Primitivamente en la capilla mayor se disponían pinturas al fresco de influencia italo-bizantinas, con motivos iconográficos de reyes y santos. Cuando se concluyó el nuevo crucero de la Catedral, la primera capilla mayor, experimentó un cambio de dedicación. La devoción de la imagen de la ermita de Villaviciosa, que era llevada hasta el altar de la capilla mayor de la catedral, fue lo que motivó a darle nombre a esta capilla. A mediados del siglo XVIII se hace un planteamiento para realzar la imagen, y se costeó un retablo en madera tallada y policromada en 1709. 

capilla villaviciosa mezquita de cordoba

Capilla del Sagrario

Este espacio fue fruto de las intervenciones de Hernán Ruiz I y III desde el último cuarto del siglo XVI. Pero en su origen, contaba con otras funciones, como las de ser Capilla de Santiago o librería capitular. La Capilla del Sagrario estaba entonces localizada desde el siglo XIII en la capilla colateral de la de San Pedro. Es una capilla de planta rectangular, dividida en tres naves y cubierta por una bóveda de crucería. Su atractivo reside en el programa pictórico que presentan sus muros en la totalidad del espacio. El conjunto pictórico se comenzó en 1583, por el pintor piamontés César Arbasia. Hoy día es uno de los enclaves de la catedral más importantes, ya que desarrolla de forma diaria la liturgia católica. 

Capilla del sagrario mezquita de cordoba

 

Curiosidades sobre la Mezquita de Córdoba

Desde 1984, la Mezquita Catedral de Córdoba, forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Su larga historia hace que se complemente de anécdotas y curiosidades que queremos remarcar. 

  • Al Hakan redactó una carta al emperador de Bizancio, Nicéforo Focas, pidiendo el envío de teselas multicolores, mosaicos de vidrio para la decoración del interior de la cúpula de la maqqsura y la fachada del mihrab. El emperador de Bizancio, cristiano, mandó 220 quintales de teselas de mosaicos como regalo. De esta forma, el omeya cordobés imitó a su antepasado sirio con la petición al emperador de Constantinopla, las decoraciones musivarias de la mezquita de Damasco. 
  • Tras la conquista de Córdoba por el invencible Fernando III el 29 de junio de 1236, destinó el uso de la soberbia mezquita a iglesia catedral. De modo que permaneció su arquitectura sin que se alterase hasta el año 1523, fecha que comenzó la obra del crucero por el arquitecto Hernán Ruíz. Con este motivo nacieron discrepancias entre el cabildo y la ciudad en relación a la alteración del edificio. Las disputas llegaron al señor Carlos V, quien se declaró a favor del cabildo. Tras su viaje a Córdoba, y haciéndose cargo de la fábrica, dijo “yo no sabía lo que era esto, pues no hubiera permitido que se llegase a la antigua; porque hacéis lo que puede hacerse en otras partes, y habéis deshecho lo que era singular en el mundo.” El emperador habló cuando ya no tenía remedio”.  
  • El rey Santo decidió dar ventaja a los moros, y Fernando III accedió bajo una condición a los que solicitaban la libertad para marchar, debían de transportar a hombros las campanas de la basílica de Santiago de Compostela que se usaban como lámparas en la mezquita. De esta manera, Fernando III devuelve las campanas a su lugar original tras la decisión de Almanzor cuando obligó a los cristianos a transportar a hombros las campanas de la basílica de Santiago  hasta Córdoba.

curiosidades sobre la mezquita de cordoba

  • Cuenta la leyenda, que muchas de las mujeres solteras de Córdoba se acercaban diariamente a observar la pintura que está junto a la puerta de acceso de la mezquita-catedral, de un San Cristóbal que está cruzando el río con el niño en sus hombros. Estas tenían la tarea de encontrar una pequeña silueta de la Virgen Maria oculta. La dicha figura mariana existe, y podemos probar suerte. Pero si la agudeza visual no es lo nuestro, siempre podremos ir a la fuente barroca del patio, frente a las taquillas. Construida en el siglo XVII y conocida como la “Fuente del Olivo”, tendremos que beber el agua potable de alguno de sus cuatro surtidores, y de esta forma, según la leyenda, encontraremos pareja rapidamente. De esta curiosidad encontramos una estrofa del cántico popular que dice así: «A la fuente del olivo / madre llévame a beber / a ver si me sale novio / que yo me muero de sed. / A la fuente del olivo / yo me fui a beber / y en vez de salirme novio / me salieron treinta y tres. / ¡Válgame San Rafael!».
  • Es curiosa la única columna que podemos encontrar en el recinto protegida con una muralla. Y es que, esta columna es conocida como la columna del infierno. Se trata de una columna salomónica que durante muchos años sus visitantes arañaban con monedas para hacer desprender un fuerte olor a azufre que asimilaban su proceder del mismo infierno. Esto provocó que la columna redujese su tamaño original y se procediese a la colocación de una mampara protectora. 

Horarios de la Mezquita de Córdoba 

La mezquita-catedral de Córdoba tiene un horario de visitas ininterrumpido de 10.00 horas a 18.00 horas los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre. Amplía su oferta hasta las 19.00 desde el mes de marzo hasta el mes de octubre incluido. Los domingos se  mantiene el horario de 8.30 horas a 11.30 y de 15.00 a 18.00 horas.

La torre campanario también es visitable, sus pases son cada 30 minutos desde las 09.30 horas hasta las 18 horas.

Y para los amantes de las visitas nocturnas existe la posibilidad de visitar el monumento con el espectáculo el Alma de Córdoba, consta de dos pases, uno a las 21.30 horas, y otro a las 23.00 horas. 

Estos horarios se pueden ver excepcionalmente modificados a causa de celebraciones extraordinarias o festivos religiosos.

Cómo Llegar a la Mezquita de Córdoba

Llegar a la mezquita de Córdoba no es complicado, ya que existen diferentes alternativas para no perderte. Lo más común es que si vienes en grupo, el autobús te deje en la Torre de la Calahorra, a los pies del puente romano. Desde este punto, sólo tendremos que cruzar el puente y bordear el monumento que tenemos delante, llegando así al acceso por la Calle Cardenal Herrero, número 1. También el autobús, las líneas 3 y 12 os dejan en la mezquita de Córdoba, recuerda que la parada es la de “Puerta del Puente”. El taxi es otra de las opciones, esta quizás la que más próximo nos deje del acceso a la catedral, y es que basta con pedir al conductor que nos lleve al “Conjunto Monumental Mezquita-Catedral”. 

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