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7 curiosidades sobre la Alameda de Hércules

Es una de las mejores zonas de la capital hispalense para tomarse una buena caña a la fresca, ir al cine o disfrutar de alguna de sus librerías.

Situado en el interior del casco histórico que ha sabido transformarse para integrarse en la ciudad, convirtiéndose en un espacio urbano peculiar y atractivo donde se dan cita el ocio, la cultura y el arte.

La Alameda de Hércules es una plaza peatonal ovalada rectangular de unos 480m de largo y una anchura aproximada de 80m., repleta de árboles, fuentes y bancos que permiten la celebración de eventos y actividades al aire libre en una zona comercial y de ocio en el mismo centro de la ciudad.

Podemos dividir la Alameda en tres zonas. Dos zonas situadas en cada uno de los extremos, junto a las columnas; y una zona central donde se sitúa una gran y original fuente en el pavimento. Estas zonas están divididas por dos quioscos/ bares, todas ellas poseen un gran tamaño y están libres de mobiliario urbano, dotándolas de gran versatilidad para la presentación de productos, exposiciones artísticas y fotográficas o la celebración de cócteles al aire libre.

El aforo máximo del espacio es hasta 4000 personas y cuenta con aparcamientos públicos en las cercanías.

En el año 2009, la Alameda de Hércules volvió de nuevo abrirse al público tras unas obras de remodelación de casi tres años. Ahora este paseo es peatonal y pavimentado de baldosas de colores que sustituye al anterior de albero, en el que se ha aumentado el número de árboles y se ha renovado todo el mobiliario urbano que incluye desde las farolas hasta los bancos, las fuentes o las pérgolas.

El mayor espacio público del Casco Histórico hispalense ha sufrido un vertiginoso cambio urbano y social que ha transformado un bulevar degradado en referente de la vanguardia local.

La vanguardia artística y cultural, se concentra cada vez más en el entorno de este bulevar, pero también los bares y restaurantes de última generación, los espacios gastronómicos más singulares o las tiendas de moda más alternativa pueblan sus flancos y, por extensión, todo el espacio urbano que lleva a San Luis y también a la calle Feria, Regina y la Encarnación al calor de las Setas. Es ya, el «soho» sevillano. El panorama de este lugar emblemático ha variado en un tiempo corto en términos relativos, apenas treinta años, después de una reforma urbanística pero también social. La primera, ha traído la segunda en buena medida por el auge de los precios del metro cuadrado en este sector del centro urbano.

La obra varió la fisonomía de este espacio y el tipo de vecindario, que ha ido cambiando a un público de mucho mayor poder adquisitivo o a los turistas.

 

La Alameda de Hércules

Fue construida en el año 1574 sobre un pantanal, por iniciativa de D. Francisco de Zapata y Cisneros, conde de Barajas, en el que dispuso fuentes y árboles varios. Desde aquel momento fue la zona de paseo por excelencia de la aristocracia renacentista y barroca. En este lugar antes de la Alameda de Hércules había una zona pantanosa, la Laguna de la Feria. La tarea del Conde de Barajas fue desecarlo y convertirlo en un paseo con fuentes y árboles que protegieran de los calores veraniegos. Era centro de reuniones sociales donde coincidían todo tipo de clases sociales. En la Alameda de Hércules se instalaron 3 fuentes que daban agua potable procedente de la fuente del arzobispo, un manantial en Miraflores, a 3 km al norte de Sevilla. El agua de la Alameda era apreciada por su calidad y los aguadores solían llevar una ramita de álamo en los cántaros que aseguraba su origen en esta plaza.

 El jardín de la Alameda

Fue tomado como modelo por otras ciudades al otro lado del charco, como la Alameda de San Pablo de Écija, la Alameda de los Descalzos de Lima y la Alameda Central de Ciudad de México. Además, la Alameda de Hércules se considera el jardín público con más antigüedad de España y Europa, pese a que en 1570 se construyó uno hoy desaparecido, el Paseo del Prado de Madrid (transformado por completo a finales del siglo XVIII por Carlos III y convertido en un espacio completamente diferente).

Dos grandes columnas

 Su nombre se debe a las dos grandes columnas que hacen de pórtico a la entrada de la plaza. Estas columnas vienen de un templo romano del siglo II que se descubrió en la calle Mármoles. Sobre ellas se dispusieron las estatuas de los dos fundadores de la ciudades: Hércules y Julio César. Las obras datan de 1578 y son de Diego de Pesquera.

 

Otras dos columnas

Hay otras dos columnas al otro extremo de la Alameda, las cuales están coronadas por leones y portan los escudos de España y Sevilla. Estas se añadieron al paseo en la segunda mitad del siglo XVIII.

Centro Cívico

En la Alameda hay un Centro Cívico en el que se organizan cursos, talleres, conferencias o exposiciones. Este centro se encuentra en la Casa de las Sirenas, un palacete francés del siglo XIX, que debe su nombre a dos estatuas de los seres mitológicos que había en la entrada.

Gustavo Adolfo Bécquer

El famoso escritor romántico Gustavo Adolfo Bécquer nació un 17 de febrero de 1836 en la Alameda, concretamente en la calle Conde de Barajas, en la que hay una placa que recuerda donde estaba su hogar.

Las inundaciones

Aunque Sevilla estaba cercada por la muralla y tenía varias infraestructuras de drenaje, la Alameda era una zona muy propensa a inundarse debido a su cercanía al río y a su baja cota. De hecho, en el año 1649, cuando Sevilla estaba asolada por la peste, se cuenta que la Alameda estaba tan inundada que los barcos podían navegar con ella. En la calle Santa Ana, se puede ver un azulejo que indica el nivel de inundación al que llegó la ciudad. Tanto llegaban a ella las inundaciones que se llegó a llamar la laguna de la peste, por las epidemias de tifus, colera… derivadas de las inundaciones y las condiciones insalubres. Fue un grave problema hasta que llegó el siglo XX cuando el rio se desvió y el Guadalquivir a su paso por Sevilla se convirtió en un canal.

 

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