¿Qué monumentos ver en Málaga?

Se trata de una ciudad originalmente fundada por los fenicios en el siglo VIII a.C. y por lo tanto conserva esa huella en su listado de atractivos monumentales. De hecho, Málaga es una de las ciudades más antiguas de Europa. La prueba más fehaciente de esto es su conjunto de fortificaciones, murallas, torreones y restos arqueológicos de la Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro y el Teatro Romano. Un conglomerado monumental que te transportará a otra época y te permitirá a su vez tener una vistas sensacionales de la ciudad.

También se debe contemplar la Catedral y sus cubiertas para una visita extensa, así como su histórico Mercado Central de Atarazanas y su singular y reputada plaza de toros de La Malagueta, hoy convertida en un símbolo del ocio y la gastronomía de esta ciudad plagada de encantos, monumentos y puntos de interés.


Alcazaba, el atractivo monumental de la ciudad

Fortificación palaciega, imponente y señorial, que descansa en la falda del monte Gibralfaro cuyo castillo culmina la estampa. Pese a su inmensidad, se ve que en sus orígenes se duplicaba incluso la superficie. Desde este palacio, uno de los monumentos más atractivos de Málaga, se puede divisar una de las mejores vistas de la ciudad, una panorámica completa del puerto y de la Catedral. En el interior, se va ascendiendo a medida que nos detenemos contemplando sus preciosos jardines nazaríes y sus taifas. Esta magnifica y mastodóntica obra culmina como decíamos con el Castillo de Gibralfaro que preside el monte.

Castillo de Gibralfaro, la ciudad a vuestros pies

Forma junto a la Alcazaba un conjunto fortificado y amurallado que desciende por la ladera del monte que justamente lleva el nombre de Gibralfaro. De origen fenicio y en la actualidad no conectado con el palacio Alcazaba, por lo que hay que trazar el recorrido a pie o en coche hasta la cima, si así se desea. Se impulsan arriba representaciones de la época de los Reyes Católicos. Desde lo alto del Castillo se divisan unas grandes vistas, las mejores de la ciudad. En la visita que realicéis, encontraréis un museo para conocer la historia de la fortificación, así como podréis recorrer sus murallas y torreones.

Catedral, singular desde su cara exterior

Popularmente conocida como La Manquita y también como la Catedral de la Encarnación, se trata de un edificio majestuoso con una imagen exterior bastante singular como si estuviera maravillosamente inacabada. De hecho, lo está también de forma literal y no metafórica porque por falta de presupuesto se dejaron algunas partes inconclusas. Conjuga diferentes estilos y es un sitio de referencia de Málaga. En su interior, cohabitan diferentes recovecos artísticos de diferentes procedencias e influencias. Se trata de uno de los monumentos más importantes y simbólicos de la ciudad, aquellos que tenéis que visitar sí o sí en vuestra estancia por la Ciudad del Sol.

Plaza de toros de La Malagueta, gastronomía y cultura

Se trata de una de las plazas con más renombre dentro del mundo de la tauromaquia. Ahí además se forjan las futuras figuras del toreo en su Escuela Taurina. Impone nada más verla y es un sitio atractivo para visitar, te guste más o menos esta tradición. Y además, otro motivo para dejarse caer por la plaza de toros de La Malagueta es la cantidad de sitios gastronómicos de nivel alrededor de su superficie redonda. De este modo, gastronomía y cultura se abrazan en un sitio especial, un nuevo espacio de ocio muy apto y orientado para los más gourmets. En verano, se celebran muchos espectáculos aprovechando sus dimensiones y su simbología en la ciudad. Un epicentro de la cultura y el ocio sin lugar a duda.

Teatro Romano de Málaga

Se sitúa en la parte baja de la Alcazaba, en una ladera. Aprovecha parte de la formación natural rocosa y también se levanta sobre una terraza artificial para apoyar las gradas. Los restos de este teatro fueron descubiertos en 1951 y se mantiene en muy buen estado. Es particularmente interesante verlo de noche con todo iluminado y el castillo presidiendo la estampa. Es uno de los símbolos vivos de la huella romana de la ciudad. Al lado, hay un moderno centro de interpretación que os servirá para conocer cómo se vivía en esa época y con qué costumbres. Cuando acabéis, un muy buen plan es ir a tapear al Pimpi, uno de los clásicos de la ciudad, desde cuya terraza se puede vislumbrar de frente el Teatro Romano

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